Este tramo alterna humedales del Parque Natural de s’Albufera des Grau con costas minerales cercanas a Favàritx. Comienza con luz, identifica desvíos y guarda puntos de retorno. La protección del parque exige máximo respeto: no abandones sendero ni uses flashes. Al avanzar la noche, busca pequeñas bahías resguardadas del viento. La oscuridad crece con cada curva. Avisa a alguien de tu plan y evita caminar solo. Al regresar, comparte qué ensenada te ofreció mayor silencio y qué momento de la noche reveló más detalle en la Vía Láctea.
Un itinerario breve pero inspirador que une pinar, calas claras y balcones naturales sobre el mar. Llega a Cala Mitjana con tiempo, continúa hacia Trebalúger si te sientes seguro, y elige una plataforma estable, lejos de bordes. Reduce al mínimo el uso de luz para no perder adaptación. El murmullo constante del mar acompaña la observación. Revisa mareas y evita descensos inestables. Comparte después detalles prácticos: cuánto caminaste, dónde te sentiste mejor resguardado y qué estrellas identificaste con mayor facilidad en los claros del bosque costero.
Aunque en la costa norte, este paseo merece mención por su belleza marciana y oscuridad excepcional. Desde el aparcamiento de Binimel·là, un sendero cómodo te acerca a Pregonda. Camina con luz roja, evitando deslumbrar a otros. La arena dorada y las rocas rojizas absorben bien la luz, mejorando el contraste del cielo. Evita encender pantallas brillantes y busca abrigo del viento detrás de formaciones rocosas. De regreso, sigue las estacas del camino. Cuéntanos qué recodo te protegió mejor y en qué momento el cielo se volvió realmente abrumador.